Si hay un regalo estrella cada Navidad, que desafía a modas y al paso del tiempo, esa es la bicicleta. Da igual la generación a la que pertenezcas, seguro que alguna carta que escribiste a los Reyes incluía una bici. O recuerdas la que te trajeron y que para tu mala suerte, no era la que querías.

Rober ya tiene una bici, regalo de su tío en su segundo cumpleaños, y aunque es una buena bici no se adapta a sus necesidades de edad y tamaño. Por eso, si tuviera que comprar una bici nueva, me decantaría por una de las que se llevan ahora, una bici sin pedales, como estas que he encontrado en esta web de Biking Point.

De entre los modelos infantiles, estas bicicletas sin pedales, llaman mucho mi atención. Parecen ser muy adecuadas para los peques de entre año y medio (algún modelo incluso desde el año, aunque supongo que todo sea dependiendo del desarrollo motor del pequeñajo) y los tres años. Hay quien piensa que para eso, para tener que empujarse con los pies, ya están los correpasillos, pero opino que estas bicis son un paso intermedio perfecto para aprender de verdad a mantener el equilibrio sobre dos ruedas. Son más ligeras que una bici corriente, el no tener pedales facilita que sepan usarlas desde muy pequeños y que no necesiten la fuerza que requiere pedalear para darle ritmo a la cadena. ¿Y por qué me gustan estas bicis con todos los modelos monos que pululan por ahí de madera? Por eso mismo, porque son bicicletas. Últimamente veo mucho bicicletas de madera monísimas, muy vintage, ideales como decoración una vez que ya no las usen, pero tengo la sensación de que son más “juguetes”, no bicis de verdad. Tal vez sea una apreciación mía, pero ver unas ruedas neumáticas, que se pueden adaptar a cualquier terreno, con cuadros resistentes de aluminio, sillín confortable… no sé, como madre me encantan las bicis retro de madera, me parecen ideales, pero si fuera niña de nuevo y quisiera una bici creo que me gustaría más ver… ¡una bici!.

BICI SIN PEDALES

Además, algunos de los modelos que he podido ver, tienen frenos, cosa importante para que se vaya familiarizando con ellos de cara al futuro. Prefiero que vaya cogiendo práctica y poco a poco, deje a un lado la costumbre de frenar con los pies que trae del correpasillos.

Sinceramente, me duele un poco gastarme el dinero en una bici teniendo otra de calidad aparcada en el garaje, pero reconozco que si tuviera que comprar una hoy mismo sería de este tipo. La que tenemos pesa demasiado, por lo que pedalear es una tarea de titanes para él. El sillín queda alto aunque le pongamos en la posición más baja y aunque ha mejorado mucho en su manejo, creo que la usa menos de lo que le gustaría por el esfuerzo y la frustración que le supone.

Eso sí, si llegado el momento la pequeña de la casa quiere una bici para correr aventuras con su hermano, no tendré dudas. Me dejaré asesorar por profesionales como estos para que me aconsejen en cuanto a medidas, alturas, etc… pero sin pedales.

 

¿Qué te parecen a ti las bicis sin pedales?