VIVIENDO

PSICOPEDAGOGIA… Y OTRAS COSAS DEL QUERER

Llevo muchos años dándome contra un muro. Por suerte, el muro va cayendo poco a poco, piedra a piedra, pero creo que aún queda trabajo por hacer para derrumbarlo del todo. Todavía nos cuesta dejar de relacionar la psicología con esa imagen peliculera de tumbarse en un diván y narrar tus experiencias infantiles, creyendo que el profesional que está a tu lado sólo escucha y no ayuda en nada. Aún falta por barrer la creencia de que sólo han de ir al psicólogo los que  están locos o tienen depresión. Y si en los adultos somos reacios a acudir a este tipo de profesionales no te quiero ya contar lo que nos cuesta asumir que un niño los pueda necesitar. ¡Qué equivocados estamos!.

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