Hay quien está encantada con la lactancia. Hay quien prefiere optar por dar biberón. Hay quien prueba una cosa, la otra, las alterna. Pero hay quien quiere y desea dar el pecho a su retoño y encuentra dificultades. Para estas últimas madres, había hasta ahora una Clínica de Lactancia en Santander, en la que con cariño, comprensión, información y muchos conocimientos, les ayudaban a instaurar ese lactancia tan deseada que costaba conseguir a la primera. Pero ahora, por los dichosos recortes de Sanidad, la han cerrado.

Llevaba más de siete años funcionando en el Hospital Cantabria, el hospital maternal de referencia en esta provincia. Allí se impartían charlas, talleres, quien necesitaba ayuda para conseguir una lactancia exitosa la encontraba de la mano de profesionales. Numerosos casos de mujeres que pensaron que no podrían dar el pecho a sus hijos se vieron resueltos en esta clínica. Pero no sólo eso, además, fomentaron el contacto piel con piel inmediato tras el nacimiento, el que no se separaran a los hijos de sus madres tras el parto y otras iniciativas de apego y salud tanto para las madres como para los recién nacidos. En los últimos años, parir y nacer en este hospital había cambiado mucho, y a mejor. En gran parte, además de por el equipo profesional que se había concienciado con las pautas de la OMS, por el trabajo que se desarrollaba en esta clínica y del que todos los sanitarios eran partícipes y cooperantes. Pero como en tantas cosas, vuelven a primar los recortes en lo importante. Dicen que se trata de un cierre temporal, pero ya sabemos todos lo que sucede después. Que la partida presupuestaria dedicada a ese área encuentra otra actividad o proyecto más sustancioso para quien maneja el dinero, y nada vuelve a ser igual.

Me indigna ver cómo no se recorta en másters, cursos carísimos para cargos de favor, coches oficiales, mobiliario innecesario a precios desorbitados, puestos absurdos en los que tres personas hacen el trabajo que bien podría hacer una sola, y encima, lo haría mejor. Protocolos mal definidos que acaban editados y guardados en archivos pero nunca son llevados a cabo. Y sin embargo, recortan en medicaciones, en infraestructura sanitaria, en personal, en calidad humana. Podría estar horas y horas, post y post hablando sobre este tema que me enciende, como ciudadana y como profesional que se encuentra inmersa en él (sí, trabajo en el hospital, se lo que se cuece y me avergüenzo), pero lo único que conseguiría con ello es hacerme más mala sangre y dejarte con mal cuerpo al contarte  cómo trapichean los altos cargos para favorecer a empresas amigas a las que compran suministros que no hacen falta mientras vemos en cada noticia que miles de enfermos crónicos se quedan sin su medicación.

Así que no voy a dar más vueltas a lo que todos sabemos. Simplemente, te pido que firmes esta petición para intentar evitar que este cierre sea perpetuo, que esa clínica quede en el recuerdo como un proyecto que hubo y no volvió.

Ayuda a que otras madres puedan encontrar el apoyo y la información necesaria para conseguir si lo desean, una lactancia exitosa.

Puedes firmar aquí

Y si quieres puedes leer aquí la noticia tal como la cuentan en el periódico de más tirada de la región, aunque lo mismo tengo que pagar un cánon por enlazar la noticia, que eso es otra…