Puede parecer una tontería, pero no lo es. Ya se sabe que la genética cuenta mucho a favor o en contra de cada una, y que la piel de cada persona es un mundo, pero lo que está claro y confirmado, es que si no cuidas tu piel durante el embarazo, es muy probable que te salgan estrías y alguna zona de tu cuerpo termine pareciendo la piel de una cebra.

Yo no soy una obsesa de la cosmética. Me gusta limpiarme la cara cada día aunque no siempre lo llego a cumplir. Me aplico hidratante antes de salir de casa y reconozco que en verano tengo el cuerpo más que hidratado gracias a las cremas solares pero en invierno… ¡la pereza campa a sus anchas por mi cuerpo! Eso sí, tanto en este embarazo como en el del Miniser, estoy muy concienciada con el tema estrías, así que ya puedo encontrarme algunos días con las piernas resecas pidiendo hidratación a gritos que las zonas críticas de convertirse en un estampado de tigre están más que protegidas con geles, cremas y demás ungüentos. Te voy a contar cuales he utilizado y mi opinión sobre cada una.

En el embarazo del Miniser tiré de tradición y creencias populares: Nivea de lata azul, aceite de almendras, Crema antiestrías de Suavinex y aceite Bio-oil. La Nivea me resultó eficaz pero pastosa a más no poder. Tenía que levantarme casi media hora antes sólo para que me diera tiempo a esparcerla y que absorbiera bien, eso sí, de la sensación pringosa no me deshacía en un buen rato. Fué efectiva hasta un punto: el octavo mes. Ahí no sé si sus efectos dejaron de ser suficientes o que mi barriga se estiró más de la cuenta, el caso es que aparecieron ligeras marcas verticales en el bajo vientre que a día de hoy, ahí siguen. El aceite de almendras era tan pringoso que sólo me lo daba por las noches, antes de ir a dormir. Eso si, decidí que mientras lo usase la ropa para ir a la cama serían camisetas viejas porque las manchas y el olor quedan perennes (por lo menos, del que yo compré en parafarmacia). La crema atiesarías de Suavinex tal vez la comencé a utilizar tarde, cuando avanzado el séptimo mes notaba como la tirantez barriguil iba in crescendo. Su aroma y textura eran muy agradables, pero no notaba esa sensación de nutrición que yo creía que necesitaba. Justo en aquella época, oí hablar de los milagros del Bio-oil, un aceite mágico, nada pringoso, de absorción rápida, que no sólo evitaría que me salieran estrías sino que atenuaría las que ya estuvieran. Lo utilicé hasta pasados varios meses después de dar a luz, y he de reconocer, que las marcas delatoras del estiramiento en la piel no han desaparecido pero sí se han disimulado un poco.

En este embarazo, como soy una loca atrevida, en vez de seguir con lo que creo que me resultó bien, he decidido probar con otros productos de los que hablan maravillas. Desde el momento en que me hice el test de embarazo, comencé con Trofolastín. Me habían hablado maravillas de sus efectos y horrores de su olor. Tal vez tuve suerte o un olfato pésimo, pero el aroma de la fórmula con nuevo perfume que me vendieron en la farmacia no me disgustaba y su textura era realmente agradable y cómoda. De absorción rápida, sin engrasar demasiado pero dejando sensación de hidratación suficiente como para pensar que esa crema hace efecto. Un diez para la marca. Cuando el bote estaba en las últimas, volví a renovar el arsenal pero a la farmacia que acudí no les quedaba y la farmacéutica con pico de oro, consiguió convencerme para que me llevara una súper oferta de un pack de 2 envases de la marca Lierac. Mis ideas estaban claras: Trofolastín o nada, pero soy más fácil de convencer que un bebé y salí de allí con el pack bajo el brazo. Los resultados de este gel no me desagradan pero tampoco son lo esperado. Su absorción es más costosa que el Trofolastín, y aunque me noto hidratada, y la constancia aún no me ha abandonado ni día ni noche, han aparecido en las últimas semanas tres grietas blancas, pequeñas pero visibles, en la parte superior del ombligo, advirtiéndole que está rodeado de una piel débil y poco elástica.

Así que he pensado que para qué probar y hacer experimentos. No sé si terminaré el segundo envase de este gel o no llegaré a darle más oportunidades. Volveré a lo seguro, eficaz y cómodo: Trofolastín mañana y noche, Nivea en el bolso para esos momentos en los que notas picores en la piel como si la recorrieran cien pulgas y Bio-oil para intentar borrar lo que ya no tiene remedio.

Y tú, ¿qué cremas me recomendarías?