La entrada de hoy es especial, como la persona para quien va dedicada: Mi madre.

A veces, cuando la gente habla de sus madres, me fijo que siempre cuentan lo que aprecian sus dotes culinarias, que como su madre no cose nadie, no hay quien les cuide como su mamá… Mi madre cocina bien pero no es Arzak. Cose lo justo, botones y poco más. Nos cuida de la mejor manera que hay, dejándonos equivocarnos y aprender de nuestros errores. Cuando la gente alaba esas dotes de sus madres, yo pienso en lo afortunada que soy por tener a la mía.

La que me ha enseñado a valorarme como mujer además de como persona. La que con su ejemplo me ha mostrado que la vida está para disfrutarla y no simplemente para dejarse arrastrar. La que siempre me ha apoyado por el hecho de atreverme a tomar decisiones, aunque no fueran correctas.

Siempre me he sentido libre de opinión, creo en la igualdad de las personas, de oportunidades. Soy feliz siendo como soy, con la vida que tengo, y todo gracias a ella, a su acompañamiento sin presiones, sin pretensiones más allá de mi propia felicidad. Un acompañamiento sincero, tierno y feliz.

Siempre oí que cuando eres madre comprendes mejor a la tuya, y ¡qué gran verdad!. desde entonces mi admiración ha crecido, mi orgullo por ella ha aumentado, mi agradecimiento hacia ella se ha multiplicado. Me miro en un espejo e imagino mi futuro, en el que deseo tener con mis hijos la confianza que ella me ha dado, la relación que compartimos. Nunca ha creído en el modelo madre-amiga y se lo agradezco. Compartimos experiencias, conversaciones de todo tipo, confidencias, pero cada una reservándose su parcela de intimidad. Me ha enseñado cómo es una crianza flexible, con normas que educan sin asfixiar, con responsabilidades que hay que cumplir  y con derechos que hay que respetar, yo hacia ella y ella hacia mí.

Divertida, sosegada, sincera, justa, conversadora, sociable, sabia,  joven y jovial. Todo esto y mucho más es en el reflejo en el que me intento mirar cuando me siento perdida, cuando el miedo a algo me ronda cerca. Cuando las dudas no me dejan respirar, sus ojos me traen la paz que necesito y la fuerza para salir hacia delante.

Por todo esto y mucho más que no cabe en una pantalla, por toda una vida y la que nos queda, hoy te deseo Feliz Cumpleaños.

Te quiero mamá.

Ya sé que tenemos fotos mejores, pero sabes como soy y dejé para el último momento lo de buscarla..

Ya sé que tenemos fotos mejores, pero sabes como soy y dejé para el último momento lo de buscarla..