En estos últimos días se me han juntado dos cosas: turnos de noche en el trabajo con bastante tiempo para perderme en Pinterest (y leer post de otros blogs aunque a veces no entienda los dobles sentidos 😉 ) y el síndrome del nido. Sí señor, esa obsesión que suele entrar a las embarazas en la recta final del embarazo y que hace que desarrollemos un sentido arácnido para ver pelusas, manchurrones y desorden en cualquier esquina recóndita, aunque hasta entonces hubiéramos tenido un pasotismo innato hacia la maleza que puebla nuestros hogares.

Pues bien, conjugados estos hechos que te comento, me ha dado por querer organizar la casa cual exposición de Ikea, así que ando como loca pensando en cómo redecorar cada rincón y sobre todo, viendo que nuestro piso es de dos habitaciones y que en tres meses seremos cuatro a convivir, cómo reorganizar los armarios y cajones para que la ropa y juguetes de los dos retoños también convivan en paz y en orden.

Por eso, he querido empezar con algo facilito: un organizador de calcetines. Puede parecer una tontería pero estas pequeñas prendas ocupaban mucho espacio en el cajón. Hasta ahora me daba igual, pero ahora hay que ahorrar huecos, así que cuando lo ví en un tablero me decidí a intentarlo. Ya sé que con los packs que venden de organizadores de cajones me hubiera apañado, pero oye, que así queda más mono y más personal. Por si te sigue interesando la entrada, estos son los pasos que seguí:

1. Reunir los materiales. Una caja de cereales, papel chulo (usé uno de regalo pero les hay de scrapbooking mucho más bonitos, la verdad), un lápiz, una regla, tijeras, pegamento y celo o wasi tape. También me hice con forro adhesivo por si acaso pero no hizo falta, así que lo guardo para otra ocasión.

Materiales

Materiales

2. Preparación. Marqué en la caja la profundidad del cajón en el que iría el organizador y asegurándome de medir bien cada lado recorté por las marcas. Después, recorté el papel necesario para forrar el trozo de caja que había conseguido. Lo pegué con pegamento normal, reforzando las esquinas o donde me pareció oportuno con un wasi tape que tenía por casa.

organizador calcetines

3. Probar la obra. Metí mi trozo de caja de cereales reciclada en organizador dentro del cajón en cuestión, la llené de calcetines y ¡tachán!, me gustó el resultado. En ella me caben unos seis pares de calcetines, así que ahora que veo que el ahorro de espacio es considerable haré unos cuantos organizadores más.

organizar calcetines

Aquí se puede ver la diferencia en el orden. ¡No hay color!

No es gran cosa, pero tampoco lleva mucho trabajo así que merece la pena intentarlo. Creo que haré un par de ellos más, para así poder organizar los pequeños cubrepiés del Miniser según sean de deporte, más o menos gruesos, tobilleros o más largos…

Puede que a estas alturas del post te parezca que no sea un diy muy útil, y puede que lo mismo te diga yo dentro de un tiempo cuando ya no esté bajo el embrujo de las hormonas limpiadoras que me atosigan ahora, pero entonces tal vez los use para dejar las cartas pendientes de leer, como organizador de escritorio, o como elemento reciclado que me sirvió para hacer un post y que acabó en la basura. ¡Quién sabe!