Llevo un tiempo desaparecida, asomándome más de vez que de en cuando pero sin terminar de aterrizar de nuevo en el mundo bloguero. Hoy te cuento por qué.

Cuando Rober tenía nueve meses comencé en esto de los blogs por un concurso, le cogí gusto, conocí gente maravillosa y me quedé. A medida que pasaba el tiempo crecía mi interés por aprender y crecer en este mundo a la vez que mermaba mi tiempo libre, al ritmo que marcaba un bebé que dejaba de serlo por segundos. Un nuevo y mareante embarazo, la llegada de la reina de la casa once días antes de que el rey cumpliera los 2 y una sensación de que este espacio iba sin rumbo, hicieron que las publicaciones dejaran de ser constantes, que mi presencia se diluyese en la red. Pero no mi ilusión. Las ganas de seguir aprendiendo, de poner bonita esta casa, de organizarla, de darla una orientación seguían ahí, intactas en mi mente, llamando mi atención con ideas locas que se presentaban en la cola del súper, en un semáforo en rojo, entre las páginas de una revista…

Así que como eran tan insistentes, empecé a hacerlas caso, ya sabes, “si no puedes con tu enemigo únete a él”, y comencé a tomarme en serio el formarme, el reciclarme, el dar el paso para realizar mis sueños. Por eso he llegado a este punto, al borde de la proa desde la que me voy a lanzar al mar, a bucear entre ilusiones, porque ¿qué es lo peor que me puede pasar? ¿tenerme que despertar? Si sólo es eso, ¡vamos alla!.

No sé si te lo he contado alguna vez, pero soy Psicóloga y Educadora Infantil, y desde que soy madre, leo mil artículos sobre crianza respetuosa, disciplina positiva, apego, metodologías alternativas…temas que me encantan y con los que estoy de acuerdo al 90%, sí, has leído bien, al 9o%, porque no todo es tan bonito como lo escriben. Yo también quiero una casa Pinterest llena de juguetes de madera pintados a lo Waldorf y mobiliario Montessori. Quiero no gritar a mis retoños porque soy tremendamente empática y vivo sin prisas ni estrés. Quiero tener un apego seguro con mis niños, mi marido y de paso con la vecina que tampoco está de más. Quiero quiero quiero… Pero la realidad es que tengo cientos de juguetes de plástico, que son cerditas repipis o perros bomberos, y sí, también de los chinos, con luces y sonidos infernales que cuando se ponen en funcionamiento ríete tú de las discos de Ibiza. Tengo los muebles que nos gustaron cuando compramos el piso y ser padres nos parecía un chiste de Gila. Tengo la paciencia que tengo y la ejercito lo mismo que mis abdominales, los cuales debieron salir con la placenta en el último parto. Tengo la opinión de que si se hace bien, es bueno premiar o castigar, siempre que sea algo acorde al hecho en forma y manera. Tengo lo que tengo, y por más que leo artículos, post y consejos varios, casi todos se quedan en mucha teoría y poco cha cha chá. Así que pensé, lo volví a pensar y repensar, lo olvidé, y fue entonces cuando me decidí a crear mi propia web de cursos y talleres de psicología práctica y real para padres y madres que no buscan familias perfectas, sino familias felices. Y en ello estoy, en ultimar la web para volver a parir, esta vez un proyecto que me ilusiona, aterra, emociona y acongoja a partes iguales.

Como en todo embarazo, el cuerpo se transforma, en este caso el de este blog, que poco a poco ha mutado, y lo que te rondaré moreno, para convertirse en algo más acorde con lo que quiero transmitir, se renueva para ser el complemento necesario del nuevo bebé. Por ello, estos días verás cómo cambian las secciones, pero no las temáticas, el diseño, pero no la esencia. A partir de ahora, o de dentro de poco más bien, los post seguirán igual, con el mismo estilo narrativo, pero con una pincelada más crítica, ahondando en una perspectiva más psicológica, pero siempre práctica y real.

Te hablaré de productos que usamos, de los que tenemos por casa, con sus pros y contras en cuanto a estimulación, aprendizajes. De cómo intentamos resolver los conflictos familiares que nos surgen cada día, de lo que hacemos bien y por supuesto, de lo que hacemos fatal, de cómo debemos corregirlo o al menos intentarlo. Buscaremos maneras de vivir que respeten nuestros sentimientos, ideales, pero que también, sean conscientes con nuestras limitaciones. Todo esto y mucho más, lo haremos con tu ayuda si quieres, ya que espero que este espacio se renueve para convertirse en un lugar donde las opiniones y experiencias nos ayuden a mejorar, eso sí, sin alcanzar la perfección. Eso sería muy aburrido.

¿Te quedas a renovarte con nosotros?