Hace casi dos meses que no publico un post. Casi dos meses en los que mi vida ha cambiado de nuevo, mi cuerpo sigue en proceso de transformación inverso al de los últimos meses, mi mente va a mil por hora y con las hormonas que siguen de okupas bailando a sus anchas por mi interior. En esta cuarentena larga de creatividad han ocurrido muchas cosas,  algunas maravillosas y otras que no deseo a ninguna persona (padre o madre en particular) nunca. Pero de todo esto, de cómo estoy llevando este asunto de la bimaternidad, de tener el doble de estrés, del susto de nuestra vida que nos llevamos, del parto, postparto y la vuelta a casa siendo uno más en la familia… de todo esto ya te iré hablando poco a poco, con calma, porque esta vez, tras este descanso bloguero, ¡¡he vuelto para quedarme!!

Tengo un montón de ganas de volver a esta rutina de teclas, de comentar (que leer os he leído, aunque no podía dejar comentarios) otros blogs que ya son como de la familia, de aprender contigo un poco más cada día sobre esto de cómo es la vida cuando tienes retoños alrededor. Tengo muchas ganas, pero hay que ser realista, no voy a poder mantener el ritmo de antes, al menos durante un tiempo. Ya se que dicen que “querer es poder”, pero no es cierto. Yo quiero la luna, días de 48 horas ;), que la conciliación sea algo real y usar la talla 38. Pero por mucho que yo lo quiera, va a ser que no es posible. Así que con los pies en el suelo y mi palabra por escrito, me comprometo públicamente a mantener un ritmo de publicación de tres post semanales, de martes a jueves, ya sabes, por aquello de alargar más el fin de semana. Así tendré tiempo para redactar los post con un poco de cariño y tiempo, de leer y comentar  tranquilamente otros blogs, de interactuar y cotillear en las redes sociales. Aver si este firme y público propósito de organización bloguero me ayuda a poner un poco de orden también en el hogar, que ¡no sólo de post vive el hombre!

Aparte de este propósito de enmienda, si llevas tiempo leyéndome puede que te estés preguntando, ¿esta tía es una desnaturalizada? ¿acaba de tener una niña y ni la menciona cuando el resto de madres recientes estarían babeando el nombre de la retoña y todas sus increíbles habilidades? Pues no, no estoy desnaturalizada, se me sale el amor por las orejas con la pitufa y con el Miniser que me derrite cada día, pero me parecía que después de tanto tiempo y ya que me he puesto el Orden por bandera, que lo primero era explicar un poco la ausencia y decirte que sigo aquí, para luego ya, con los honores que se merece, hablarte de la Birkiki que ahora mismo duerme en mi regazo, de su llegada, de su incorporación al equipo y de todas las cosas que cada día nos ocurren y que depende el momento, nos hacen reír o llorar.

Y ahora que estamos el doble de cansados, de agobiados, de felices y de enamorados, empezamos de nuevo.

¿Te quedas con nosotros?