Swap Navideño de Mama Tijeras

Hasta este año no tenía ni idea de lo que era un Swap, pero ahora ya me he enterado que es un intercambio con alguien a quien no conoces en el que te envías una postal y un pequeño detalle. Este nuevo conocimiento me ha llegado gracias a Sonia de Mamá Tijeras que se encargó de organizar un swap con motivo de las navidades, y mi experiencia al participar en el ha sido muy, muy positiva.

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RetoMes de Noviembre: Dos horas

Esta vez le tocó a La Mamá de Alvaro ser la organizadora del #RetoMes, y aunque al principio parecía sencilla su propuesta, al final, no lo ha sido tanto. Su reto consistía en pasar dos horas fuera de casa en pareja y sin niños. Disfrutar de la compañía exclusiva de nuestros costillos haciendo algo juntos, algo que seguramente, en el día a día, recordamos como una vieja hazaña de nuestros tiempos mozos de tanto tiempo que ha pasado ya. Yo pensé que que era pan comido, pero al final, se complicó el asunto…

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Libertad sexual

 

Hace un tiempo ya, estábamos varios amigos en una comida cuando salió un tema a relucir: el de la educación sexual que reciben los niños en los colegios. El caso era que en la escuela al que acudía el hijo de unos de nosotros, había un pequeño caos en la cabeza de los chavales y también, en la de los padres. Un día, una de las clases de infantil, a la salida los niños comentaban alegres que podían tener novio o novia, independientemente de su sexo, porque cada uno tenía de novio a quien quería. Así que al salir de clase, Fulanita le decía a su madre que la gustaba Menganita y que quería ser su novia, o Pepito, interrogado por su padre, informa tan campante que le gustan tanto Manolita como Manolito, y que va a salir con los dos.

Debate entre amigosAnte esta situación, en la mesa que reposaban los platos ya vacíos, comenzamos a dejar cada uno nuestra opinión al respecto. Como en todo buen grupo de amigos, hubo de todo, con respeto, risas y bromas, y sobre todo, con opiniones muy dispares. Al final del debate, más interesante que el de las tardes de Telecinco, podemos decir que quedaron básicamente dos posturas enfrentadas:
1- No hay que liar a los niños. No hay que darles tantas explicaciones ya que podemos confundirles, y no sabrán lo que pensar. Ya tendrán tiempo cuando sean mayores de saber los diferentes tipos de pareja, amor, uniones que hay o puede haber y de elegir cual es el que más le gusta para ellos. No hace falta explicarles tanto detalle porque es algo que van a aprender.
2- Está bien que desde pequeños aprendan que hay dferentes tipos de relaciones, que no sólo es válido el hombre-mujer. Así, a medida que se hagan mayores verán las cosas con absoluta normalidad.

Hubo un tercer grupo, el de los indecisos que se abstenían, ya que comentaban que todo dependía del contexto en el que hubiera surgido las explicaciones y la manera en que se habían hecho.

Si te estás preguntando a que grupo defendía yo, te diré que al segundo. Pero también te diré que éramos minoría. Y es que creo que es sano que los niños hoy en día entiendan que cada uno es libre de amar a quien prefiera. Creo que si lo viven como es, una cosa natural, desde pequeños, dentro de unos años habremos ganado mucho en tolerancia y respeto al no tener que dar explicaciones que cosas que considero son normales. Además, no creo que el decirle a un niño de la edad que sea, aunque recuerda que en este caso concreto estábamos hablando de niños de infantil, que puede elegir a quien amar sea algo malo. La personalidad se va afianzando con las experiencias, pero también la conforman los gustos y las opiniones. Apoyando estos gustos o decisiones de los chavales, ayudamos a que se refuerce su seguridad, la confianza en sí mismos, al saberse respetados y aceptados, queridos sea cuales sean sus decisiones.

Además, ahora, con el paso del tiempo y haciendo memoria, puedo recordar muchos casos en los que pequeñajos que he conocido han gritado en su tierna infancia a los cuatro vientos que su novia era mamá o que de mayores se casarían con papá, cosa que a los progenitores les hinchaba como pavos y hacía que se les cayera la baba a manos llenas. En estos casos, no nos preocupábamos de crearles confusión, ¿por qué decirles que pueden amar a quien quieran o decidir quién les gusta va hacerlo?. Opino que el mal pensamiento está en nuestras cabezas, ya que un niño no va a ver las mismas connotaciones sexuales que nosotros en la afirmación de que le gusta Pepito o Pepita como novi@. Mucho tengo que cambiar para que en el futuro, si me encuentro con esta situación cuando el Miniser acuda a la escuela, me importe, moleste o preocupe que un día salga diciendo que tiene tres novios o tres novias. O eso creo ahora, ya te contaré.

¿Les hablaría de tríos?

¿Les hablaría de tríos?

Al final el debate quedó empate, a falta de saber la opinión de los indecisos que preferían no opinar sin saber cómo se había desarrollado la exposición del tema. Decían que todo dependía de cómo y por qué esa profesora había decidido explicar con detalle los tipos de relaciones a niños tan pequeños.

Ojocuidao que no entramos en ningún momento a decidir si estaba bien o mal que cada uno ame a quien quiera independientemente de su sexo, que quede claro que en este punto, todos estamos de acuerdo que cada persona es libre de acostarse y sentirse atraído por quien le de la gana. El debate fue sobre la decisión de aquella maestra a explicárselo a sus alumnos, sin contar con la opinión de los padres.

Y tú ¿qué opinas?

 

Un café con… Una Madre de Acogida

Hoy me tomo un café fuerte, amargo pero reconfortante. Un café con fuerza que deja un magnífico sabor de boca al terminar. Un café que tomé con una Madre de acogida y que me hizo cambiar la perspectiva de muchas cosas, para siempre.

Frente a mí tengo a X, entiende que no puedo darte su nombre, es un tema delicado. Con sus hermosos ojos oscuros ojos llenos de ternura me adentra en un mundo paralelo al que vivimos, pero demasiado real. Su historia comienza cuando su hijo pequeño cumple dos años, y la apetencia de ser madre vuelve a latir, pero de forma distinta. Un deseo antiguo de adoptar, de ayudar, duerme entre ella y su marido, y deciden que es el momento. Comienzan a buscar información, a concretar los pasos, a escuchar extrañas noticias sobre adopciones en el extranjero y por una serie de circunstancias, el proyecto se paraliza. Un reportaje en la televisión les muestra una realidad cercana también necesitada de ayuda, y tras sopesarlo, deciden intentarlo.

dar amor

Me explica cuales fueron los primeros pasos que dieron y que debe dar todo el que quiera embarcarse en una aventura tan fantástica como ésta. Acudir a Asuntos Sociales, al  Servicio de Protección al Menor. Allí facilitan toda la información necesaria y te inscriben en un curso (no inmediato) donde te cuentan la cruda realidad. No pueden andarse con fantasías de que todo va a salir perfecto, te hacen mirar por el cristal de la verdad. X y su marido consiguieron la idoneidad como padres de acogida en Febrero. En Marzo, llegó Ella. La rapidez con la que les asignaron un caso fue el tipo de acogida que habían elegido: Acogida de Urgencia, en la que los niños a acoger tienen como máximo 2 años, ya que la ley intenta que los menores de esta edad no pasen a ser posible por centros de acogida, integrándose directamente en una familia de acogida de urgencia con quienes convivirá un máximo de 6 meses. Existen otros dos tipos de acogida, la Simple en la que el tiempo del niño en la familia es máximo de 2 años, ya que se intenta que la familia biológica va a estar en un futuro en disposición de hacerse cargo o pasará a adopción, y la Permanente, que implica que puede ser hasta que el menor cumple los 18 años.  Esta última suele ser de más duración ya que al tratarse de niños de mayor edad nadie les quiere adoptar o tienen un arraigo con su familia biológica muy fuerte y no pueden desvincularse de ninguna manera. X me explica que dos normas básicas son que el menor que acojas no puede tener más edad que el menor de tus hijos, con los que va a convivir. Y la segunda, que uno de los padres de acogida no tiene que trabajar.

Volvemos a Marzo. Para la acogida de urgencia has de estar 24 horas disponible, así que de repente, una llamada de teléfono les informa que ha nacido una pequeña que no puede quedarse con su madre biológica y ellos han sido los elegidos para acogerla. Mañana han de ir a buscarla. X es sincera hasta doler, y me relata cómo intentó crearse barreras emocionales para resguardar su corazón. -Pensé tomármelo como un trabajo -me dice -un niño al que he de cuidar tan bien como si fuera mío pero que sé que es temporal. Como cualquier cuidador que acude a casa de otros pero en tu casa. Al final, no puedes evitar que esas barreras se caigan, día a día, hasta sentirlo tu propio hijo.

Creían que con Ella sería fácil, pero llega el punto en que se plantean adoptarla ellos, aunque saben que no pueden. El acogedor no puede adoptar. Durante el tiempo en que conviven, crean un Libro de Vida para Ella, para que el tiempo de acogida no sea un vacío en su vida. Lo que está claro, es que ese tiempo, no sólo no es un vacío sino que ha llenado los corazones de toda la familia. Los dos hijos de X participan en esta generosa decisión, en todo momento cuentan con su aprobación ya que van a influir en sus vidas. Transcurren seis meses desde la llegada y Ella pasa a ser adoptada, por suerte, por una familia maravillosa. Una familia que entiende que el proceso es duro, que hay muchos sentimientos que gestionar y que en ningún momento a partir de entonces, ocultan a Ella quienes fueron los padres que la acogieron, quienes la dedicaron todo en sus primeros meses de vida. A día de hoy siguen teniendo contacto y una relación entrañable.

relojCuatro meses después de la marcha de Ella, llega otra acogida, de tipo simple. El menor de tres hermanos, con retraso motor. Consultan de nuevo con sus propios hijos, y estos no sólo están de acuerdo sino que disipan los temores de sus padres. Quieren ayudar. Pero esta experiencia, va a ser totalmente diferente, enriquecedoramente dura. Las necesidades especiales de Él hacen que toda la energía familiar se centre en ayudarle. No hablaba, no comprendía. Fue necesario acudir a Atención temprana pero sobre todo, fue necesario mucho amor, ternura y dedicación, por parte de X, de su marido y de sus hijos biológicos. Fue necesario robarse tiempo unos a otros para poder regalárselo a Él, un cariñoso tiempo bien usado que mereció la pena al ver día a día los pequeños grandes avances. En este período, no sólo evoluciona Él, los hijos de X también crecen, evolucionan y se cuestionan las cosas. Al principio X y su marido resolvían las curiosidades de sus hijos biológicos enmascarando la realidad, hasta que dijeron basta. No querían mentirles sobre el mundo que tenemos alrededor, sobre el por qué esos dos hermanos que habían conocido no podían vivir con sus familias de sangre. Les explicaron la verdad, la necesidad de ser ayudados y la necesidad de querer ayudar. 

Pasa el tiempo y la adopción vuelve a llamar a su puerta. Una pareja pasará a ser ahora los padres de Él y sus hermanos, pero esta vez es diferente. Es una pareja que no facilitan las cosas, no dejan que el proceso sea gradual, sino que arrancan las raíces sin importar el daño que puede causar. Y lo peor, es que el Servicio de Adopción no ayuda a curar esas heridas, ningunea a los acogedores como si de una plaza de aparcamiento se tratara. Allí estuvo el menor aparcado pero ya llegó el dueño. Y no es así. No debe ser así. ¿Quién mejor que las personas que hasta el momento son la familia de ese menor para informar a los que serán sus padres sobre qué le gusta, cómo duerme, con qué sueña, qué le hace feliz?. Pero desgraciadamente ya sabemos que al fin y al cabo somos números y papeles amontonados en un despacho gris. Los adultos lo sabemos, pero ¿cómo explicarle X a sus hijos que ya no podrán ver más a su hermano? Es difícil asumir que se ha de pasar de Todo a Nada en cuestión de minutos, pero más difícil es cuando te sientes solo y abandonado por parte de quien organiza la función, aunque al fin y al cabo, ya sabías que ese momento llegaría. El problema, y grave, está en que el menor que baila de una mano a otra en ese momento no ha elegido nada y sin darle opción a entender, a conocer, a realizar la transición de sus sentimientos, le arrancan sin explicaciones ni lamentos de sus padres, a quienes él siente y llama Mamá y Papá, por mucho que se haya intentado evitar. De boca de X salieron estas palabras para referirse a este momento: él es un hijo para tí, pero más eres tú su madre, la única que tiene en ese momento. Y le separan de tí. 

Hace ya tiempo que estas dos historias ocurrieron. Ahora X y su familia tiene otros proyectos, un duelo casi cerrado y mucho amor por dar. Los hijos de X piden volver a acoger, sentir de nuevo que el amor es ilimitado y el esfuerzo por repartirlo entre quien lo necesita merece la pena. Tal vez ahora estés pensando si la opción de acoger es buena para el menor, y te puedo asegurar que sí, ya que está comprobado que el vínculo de apego que se forma con los acogedores es más fácil de reproducir después que si el menor no ha vivido con familias. El cariño siempre es bueno, la amabilidad, sentirte parte de algo bello como es una familia que se quiere es infinitamente mejor que pasar un sólo día en un centro con el alma desolada.

bebe arbolDesde ese café me sorprendo reflexionando sobre este tema y sobre X. Me pregunto si algún día seré tan valiente como ella y su familia. Rememoro la charla y me asombro de su capacidad de empatizar, de cómo entiende a las familias biológicas, sin juzgarles ni cuestionarles, simplemente tendiendo su mano a los más débiles, los niños. Pienso que ojalá más personas generosas como ella, su marido y sus hijos nos abrieran los ojos a la vida. Así, entre todos, podríamos cambiar esta burocracia de buenas teorías pero malas prácticas. Quisiera que algún día, mi egoísmo fuera menor que mi corazón, poder afirmar en un Libro de Vida lo que X escribió en los de sus dos hijos: “Fueron niños amados”.

“Acoger es muy importante para el bienestar emocional del niño, es plantar un árbol del que otros recogerán los frutos”. X.