Una piscina en la cocina

No me dá el cuerpo para más. Llevo varios días que a falta de que alguien me lo confirme, puedo asegurar que no estoy embarazada, estoy achacosa como si tuviera ciento tres años. Pero claro, según mi matrona como para no estarlo. Si lo recomendable en el embarazo es tomarte las cosas con calma y no hacer esfuerzos excesivos para no mortifcar músculos y ligamentos que están más sensibles, díme tú cómo cumples esas reglas con un Miniser de veintiún meses recién celebrados. Así acabé yo ayer, muertamatá y no eran ni siquiera las dos de la tarde, pero ya me había encontrado ¡hasta una piscina en la cocina!

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#RetoMes de Octubre: de Miedo

No siempre tengo tiempo para participar en  esta iniciativa, pero ahora que el otoño nos mete las rutinas en el cuerpo parece que me voy organizando mejor para sacar huecos libres de aquí y de allá. Así que no he perdido oportunidad de sumarme este mes a la propuesta que planteó Una Mamá muy Feliz en la que nos retaba a preparar una receta típica de esta época y además, hacernos una foto degustándola pero disfrazadas de algo relacionado con el terror, pero aquello de estar a punto de celebrar Jalogüin.

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