Es algo generalizado en la lactancia, que en cada toma cuando das el pecho, ofrezcas cada vez una teta distinta, de las tuyas, claro, no de una persona diferente, no vayamos a liarnos.  Es decir, si ahora el bebe come de la teta derecha y luego de la izquierda, en la siguiente toma has de hacerlo al revés, darle primero de la izquierda y cuando haya terminado con esa ofrecerle la derecha. Así mientras dure la lactancia. Esto se hace porque favorece la producción de leche por igual en los dos pechos, para que no tengas luego una teta en secano y otra en regadío. Y además, la variación hace también que el cerebro del bebé se lateralice mejor, pero de esto hablamos mejor otro día.

El caso es que aunque se supone que de una toma a otra, una se suele dar cuenta o al menos acordarse de cuál es el turno de cada teta, yo soy incapaz de saber en que teta tengo que ponerla. Mira que tengo bastante buena memoria, sobre todo a largo plazo. Suelo acordarme de datos de todo tipo, de fechas, anécdotas, de los cumpleaños de gente que apenas conozco… acumulo información inútil como dice un amigo mío, pero soy incapaz de recordar sin embargo, cual es la teta que le toca comer a la Birkiki en cada toma. Esto ya me pasaba con el Miniser, tal vez porque me han salido dos niños tragones a más no poder que me exprimen hasta la última gota de leche y no se me queda ningún pecho medio lleno como para sentir que hay que “vaciarlo” antes que el otro. El caso es que ya en la lactancia del enano llegué a la conclusión que tenía que intentar seguir un orden, no fuera a ser que me quedara teticoja (léase, la que cojea de una teta por tener la otra bastante más grande).

Como tampoco es que sea yo una mente de premio Nobel, se me ocurrieron dos opciones para saber cuál era el turno de cada teta:

Truco 1. Llevar siempre en la muñeca una goma del pelo. Sí, una goma elástica de esas que usamos para hacernos coletas y que sin querer, forman parte de la bisutería habitual de muchas de nosotras por ponérnoslas siempre como pulsera para tenerlas a mano. De esta manera, me iba cambiando en cada toma la goma de muñeca, dejándola puesta en la teta de la que el churumbel ha mamado como segundo plato. Así, para la siguiente toma, sabía que tenía que ponerle primero en la teta correspondiente a la muñeca donde estuviera la goma. Este es mi truco numberguan, el que sigo usando con la Birkiki desde el primer día en el hospital. Pero ¿qué pasa cuando por despiste o necesidad utilizo la goma para recogerme el pelo? ¿o cuando entro en la ducha y se me olvida ponerla en la muñeca correspondiente después? ¿o cuando vete tú a saber por qué ha desaparecido de mis manos y no tengo otra cerca? Pues que recurro al truco 2.

Truco 2. Girar el tirante del sujetador de la teta que comió en último lugar. Ya que lo más normal mientras das el pecho es que uses un antiestético sujetador de lactancia, antiestético sí, porque por muy mono que sea y muy bien que siente al principio tanto quita-pon, ata-desata, se dan de sí bastante rápido y sujetar… en poco tiempo sujetan poco, por lo menos los que he usado, que si alguien sabe del supersujetador de lactancia ideal soy toda oídos. Pero volviendo al truco 2, que me lío, cuando terminas la toma, antes de volver a ajustar el tirante en su corchete correspondiente, lo que hago es girar el tirante y engancharlo con la tela retorcida. No molesta ya que es muy poco trozo de tejido el que se revira, no se nota bajo la ropa y sujeta lo mismo, diría que incluso mejor cuando el sujetador ya está algo usado. Para la siguiente sesión alimentaria sólo hay que fijarse en qué tirante está mal puesto y poner al retoño en ese pecho. Fácil, ¿no?

¿Qué te parecen mis trucos? ¿Utilizas o has utilizado algún otro que me sirva para paliar mi memoria de pez Dori?